Existen demasiados mitos sobre la construcción científica, uno de los cuales es creer que esta actividad, propia de los seres humanos, es un trabajado para personas muy extraordinarias o geniales, excluyendo así ha ciertos grupos de individuos de esta labor por razones de edad, sexo o ideología. Los niños, niñas y jóvenes son uno de esos grupos a los cuales se quiere excluir de dicha construcción por razones de su edad y saberes.
He tenido la oportunidad de acompañar a niños y jóvenes en actividades de investigación en un mismo espacio, el club de ciencias. Los niños y jóvenes que participan en el club se pueden agrupar así: un primer grupo, son niños y niñas entre los 11 y 12 años de edad que cursan séptimo grado; un segundo grupo pre-adolescentes entre los 14 y 15 años, que cursan decimo grado y por último, un grupo de jóvenes entre 16 y 17 años que cursan undécimo grado.
Bueno, pero estas no solo son la características de estos grupos de niños y jóvenes sino también su manera de comportarse lo que los diferencia; por ejemplo, los niños y niñas de 11 y 12 años, hay que “atajarlo”, “no se ven cansado”, “siempre están pidiendo más”, hay que decirle “que se detengan”, “que observen”. El segundo grupo, en cambio, hay que “empujarlos”, la impresión es que están casados, apáticos, sin ningún interés e incluso a veces hay que decirle que hacer “con lujo de detalles” o con “plastilina”; contrasta, pues, con las emociones más vigorosas de unos años antes. El tercer grupo de jóvenes es “más aplomado”, “mas centrado su interés”, de más iniciativa, mas colaborativo, mejor compañero.
En este contexto la pregunta que salta a la vista es: ¿se pueden realizar actividades investigativas con un grupo tan heterogéneo?. La experiencia nos ha enseñado que hay intereses sobre los cuales los niños y jóvenes se agrupan:
· Las actividades al aire libre, ideal para descubrir sensaciones inéditas y aprender en un entorno tranquilo.
· Las actividades lúdicas, una forma de atraer a niños y jóvenes hacia el aprendizaje de la ciencia.
· Caminatas ecológicas, permite sensibilizar y reconocer de una manera didáctica y lúdica la naturaleza y todos aquellos recursos que ésta nos puede brindar.
· Actividades científicas por internet.
Luego, podríamos afirmar que los niños, las niñas y los jóvenes se encuentra, se reúnen alrededor de proyectos de investigación que tienen para ellos un interés común; no importa las diferencias en edades, en saberes, la diversidad en motivaciones; lo que importa en última es unirse, es hacer equipo, CLUB alrededor de preguntas, de cuestionamientos que surgen al acercarse a la realidad de un manera diferente e invita a encontrar respuestas que permiten una aproximación al conocimiento de esa realidad tan compleja que produce admiración.
Rafael Figueroa Gómez
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